Abstract
Siempre tenemos que recordar la dimensión y repercusión social de la enfermedad neurológica. Es fundamental poder hacer cada vez más medicina preventiva. Nuestra sociedad no está preparada para la enfermedad, y mucho menos para las importantes repercusiones socioeconómicas. Las enfermedades neurológicas, por su presentación clínica, en ocasiones catastróficas, representan muchas veces la pérdida de la autonomía personal y por ende ocasionan dependencia, afectando la calidad de vida del paciente y de su familia, siendo el neurólogo uno de los especialistas que vive con mayor cercanía las incapacidades físicas y psíquicas y sus consecuencias sociales.

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